Acompanhando Interface Ativa!

quinta-feira, 16 de junho de 2011

La parabola del diamante

"Un hombre bueno había llegado a las afueras de la aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto llegó corriendo hasta él un habitante de la aldea y le dijo: “¡la piedra! ¡la piedra! ¡dame la piedra preciosa!”. “¿Qué piedra?”, preguntó el hombre bueno. “La otra noche se me apareció en sueños un ángel”, dijo el aldeano, “y me aseguró que si venía a la anochecer a las afueras de la aldea, encontraría a un hombre bueno que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre”. El hombre bueno rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra.

“Probablemente se refería a ésta”, dijo, mientras entregaba la piedra al aldeano. “La encontré en un sendero del bosque hace unos días. Por supuesto que puedes quedarte con ella”.

El hombre se quedó mirando la piedra con asombro. ¡Era un diamante! Tal vez el mayor diamante del mundo, pues era tan grande como la mano de un hombre.Tomó el diamante y se marchó.

Pasó la noche dando vueltas en la cama, totalmente incapaz de dormir. Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al hombre bueno y le dijo: “Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de este diamante.”

Tantas veces creemos que tenemos un gran tesoro con las cosas y los proyectos que para la mayoría de la gente tienen un gran valor, y no es fácil darse cuenta de que el verdadero valor de algunas cosas reside precisamente en lo que permiten construir y en lo que nos ayudan a crecer. Así ocurre también con muchos de nuestros proyectos, incluidos aquellos en los que sentimos que Dios nos pide un paso más, no basta con tener bien programado tu futuro, es necesario que sea un futuro que te haga feliz y te permita construir felicidad a tu alrededor.

Fonte: http://trinijoven.com

Um comentário:

Prof Ms João Paulo de Oliveira disse...

Prezada jornalista Nivia Andres!
Esta parábola deixou-me propenso a refletir que nunca valorizamos, como deveríamos, o que temos...
Caloroso abraço! Saudações atuantes!
Até breve...
João Paulo de Oliveira
Diadema-SP